Las normas de seguridad en la construcción han mejorado notablemente en las últimas décadas. En los años sesenta y setenta, la seguridad en la construcción no existía realmente, y la gente corría enormes riesgos a diario. Ahora, las evaluaciones de riesgos, las medidas preventivas y la mejora de las prácticas laborales eliminan o al menos mitigan esos riesgos. Sin embargo, el sector de la construcción sigue teniendo un pésimo historial de seguridad. Solo en Estados Unidos, más de 900 trabajadores de la construcción murieron como consecuencia de accidentes laborales en 2015, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.
Los riesgos más importantes en materia de seguridad y salud en la construcción son los incidentes de atrapamiento o intercalación, la electrocución, la caída de objetos, las caídas y los atropellos. El uso de equipos de protección adecuados y el cumplimiento estricto de las mejores prácticas del sector en la obra mitigan eficazmente estos riesgos.
En este artículo, abordaremos la necesidad de la formación para mejorar la salud y la seguridad en la obra.
La formación salva vidas
El personal requiere una formación adecuada en el uso de todos los equipos de seguridad. Los equipos de seguridad no se limitan a los equipos de protección individual (EPI). Por ejemplo, cuando se trabaja en altura, la formación adecuada y el uso de equipos anticaída son esenciales para garantizar la seguridad de los trabajadores. Las caídas de objetos deben diseñarse utilizando herramientas como cordones, herramientas atadas, alfombras de prevención de caídas de objetos y bandejas de trabajo de prevención de caídas de objetos. También pueden incluirse elementos como barandillas, puertas de cierre automático y equipos de protección de cables, así como métodos de retención secundarios como las redes de seguridad.
La formación debe realizarse en el momento de la incorporación del nuevo personal, así como de forma continua a lo largo de cada año. La formación continua garantiza que el personal sea siempre consciente de la seguridad y que conozca las últimas prácticas y técnicas in situ. Lo mismo ocurre con el uso de nuevos equipos: el personal debe recibir la formación adecuada como requisito previo al manejo de estas maquinarias pesadas.
Al mismo tiempo, los aprendices deben manejar siempre la maquinaria pesada bajo la supervisión de un profesional formado y cualificado. La adhesión a esta práctica garantiza que se enseñen las mejores prácticas en un entorno seguro que permita al personal aprender de personal experimentado y desarrollar nuevas habilidades.
En ocasiones, los visitantes acceden a las obras de construcción sin recibir la debida introducción y formación en materia de seguridad. Desconocen la multitud de peligros y riesgos potenciales presentes en la obra. Esta ignorancia les expone a ellos y a todos los que les rodean al riesgo de sufrir lesiones graves o incluso de morir, ya que es probable que se pongan en situaciones peligrosas sin saberlo.
La seguridad mejora la productividad
La iniciación y la formación en materia de seguridad no tienen por qué ser un proceso largo. Si se realiza en sesiones cortas y regulares, el personal mejorará sus conocimientos relacionados con la seguridad y las habilidades que los acompañan sin causar un tiempo de inactividad considerable en las operaciones. Esta inversión dará sus frutos a largo plazo, ya que un lugar de trabajo seguro tiende a ser mucho más productivo con personal bien formado desde el principio.
Los incidentes relacionados con la seguridad en las instalaciones suelen requerir tiempos de inactividad para permitir la investigación y la reparación de los equipos. Esta situación disminuye drásticamente la productividad y la moral de los empleados, lo que repercute en la productividad y la seguridad de los trabajadores.
Es evidente que la seguridad no es sólo una inversión en personal, sino también una inversión en una mayor productividad y rentabilidad futuras, al tiempo que se mantiene la seguridad del personal.


